Por cierto, nadie está hablando de saltarse el confinamiento ni la desescalada, estamos hablando de viajar cuando esté permitido y sea seguro. Y no hay absolutamente nada de malo en querer vivir la vida. Es más, me parece absolutamente necesario querer seguir viviendo. Siempre y cuando se haga con precaución y respetando las recomendaciones. Yo soy de Madrid (cuidad que conozco como la palma de mi mano aún que también viaje fuera porque una cosa no quita la otra) y sinceramente me da mucho más miedo meterme en el metro de Madrid o en un autobús, cosa que tendré que hacer a diario cuando vuelva a trabajar, que meterme en un avión.