No puedes prohibirle nada a tu madre, y no puede quedarse encerrada de por vida. Es necesario salir, por salud física y mental.
Si sigue las normas de seguridad, no tiene por qué pasarle nada. Todos estamos expuestos a riesgos a diario: cuando cogemos el coche, cuando cruzamos por la calle… Si tenemos cuidado minimizamos el riesgo de tener un accidente, pero el riesgo siempre está ahí. No podemos parar nuestra vida por miedo.