Yo siempre he tenido una buena relación con mis padres, a pesar de que mi padre tiene un carácter horrible. Ahora vuelvo a tenerla, pero el año pasado tuvimos una discusión gordísima.
Afortunadamente en ese momento iba al psicólogo y me apoyó en mi teoría: no se tiene por qué aguantar a nadie que te haga infeliz, ni parejas, ni amigos, ni familia, ni jefes, ni nadie. Cuando te hacen infelices coges la puerta y te largas. Si te quieren a su lado ya saben lo que tienen que hacer. Y tú, si quieres vivir la vida tranquila y feliz, por mucho que te duela tomar la decisión, también sabes lo que tienes que hacer. Y, de hecho, ya la has tomado.
Enhorabuena por tu valentía, desde luego no es fácil lo que has hecho (ni la mejor forma), pero era tu única opción.