A no ser que sea cocainómano y se le caiga el moco descaradamente, la coca no es el demonio, joder, que parece que por probar o consumir muuuuy esporádicamente ya merece arder en el infierno. Si no pasas por ello, déjalo, porque no habláis el mismo idioma y vas a sufrir por la película que te imaginas y él va a pasarlo mal porque no puede hacerte cambiar de parecer.
Siempre demonizamos a quien fuma o se mete y aún así queremos seguir la relación. A ver si nos enteramos de que no podemos cambiar a la gente y modificarla según nuestro rasero.