Por lo que he leído hasta ahora, supongo que mi opinión va a resultar impopular pero allá voy. Una de mis mejores amigas se casó con un chico con una discapacidad como la que describes. Desde el principio nos pareció que la dependencia emocional de él hacia ella era excesiva y que ella lo sobreprotegía (hasta que se casó con ella ese papel lo hacían sus padres). Se casaron, han tenido dos hijos y problemas a los que en circunstancias normales, habría que enfrentarse en pareja, como un equipo, pero la realidad es que es ella la que lleva el peso de absolutamente todo lo que pasa en su vida, la casa, los hijos, los problemas, lo emocional y lo práctico…te puedo asegurar que 10 años después, ella es muy desgraciada,se siente como su madre y no lo abandona porque le da pena y también miedo lo que él pueda hacer llegado el caso. Con esto no quiero decir que te vaya a pasar lo mismo pero creo que debes valorar sus limitaciones a la hora de plantearte un proyecto de vida. La inclusión en la sociedad de las personas con discapacidad es legítima y necesaria, pero creo que debes valorar honestamente sus limitaciones (las que sean, no todas las discapacidades son iguales) antes de plantearte una relación a largo plazo.