Ay dios mío, no se me ocurre peor idea que echar un polvo en la playa. Que sí, que mucho morbo y muy romántico el sonido de las olas, pero la sensación de meter una lija en la parrusa le quita la magia. Arena + sexo = mal.
Me he reído y he sufrido por ti a partes iguales. Siento que lo hayas experimentado, al menos la lección queda aprendida. ¡Suerte en la siguiente!