Por cierto, agrego que yo no quería ser tratada porque estaba convencida de que lo que le contara a la psicóloga se lo iban a decir a mis padres. El sexólogo que me atendió así lo hizo, nada más terminar la primera sesión, contó todo a ellos y perdí toda la confianza en este tipo de profesionales.
Después cuando acudí a la psicóloga, yo ya era mayor de edad y pude contar las cosas con sinceridad y con tranquilidad de que nada de lo que diría iba a salir de mi expediente y nadie más tenía por qué saber nada.
Hasta ese momento no me cure, y puede que tu hija no esté abriéndose a la terapia por un motivo similar, por lo tanto no está mejorando.