Yo cuando estaba embarazada, me ponía a la altura de los asientos reservados y en voz alta decía: “estoy embarazada, por favor, hay alguien amable que me ceda su sitio?”. Como anécdota te contaré que una vez la que me cedió el sitio fue una señora muy mayor de unos 85 años, a la que, obviamente, le dije que no, y entonces el conductor paró el autobús, se fue para atrás y dijo que eran todos unos desvergonzados y unos maleducados y que menuda falta de consideracion que la única persona capaz de cederle su asiento a una embarazada fuera una persona anciana. Se quedaron lo menos 10 sitios libres.