A mí me pasaba de joven. Una vez con 18 años en una verbena de pueblo conocí a un grupo de gente y yo tan feliz parloteando y bebiendo con ellos. Y hablando de edades yo dije la mía y una chica con cara de asco dijo: «Ah, por tu aspecto pensé que tenías 12». Recuerdo soltarle una bordería y se cabreó la chavala. Con el tiempo me he dado cuenta que quien te lo dice a malas es por envidia, y quién lo hace sin maldad pues eso que te llevas. La verdad que yo prefiero aparentar menos que más. El único problema es en el trabajo que te toman menos en serio, pero aprender a que te resbale es la clave.