Pues, ¡sorpresa! Llevo sin ver a MIS amigos y sin pisar un bar lleno de gente desde que empezó la pandemia.
Como mucho veo a mis suegros y a mi madre, al aire libre y con mascarilla. Y quizá salga a cenar con mi pareja en una terraza de un restaurante en la que nos garanticen las distancias de seguridad una vez a la semana. Cosa que dejaremos de hacer con todos los casos nuevos que hay.
Por increíble que parezca, hay personas que sabemos que los rebrotes no se están dando por casualidad y a los que no se nos ocurriría pisar un lugar atestado de gente a quedar con varias personas sin guardar las distancias y a echarnos fotos sin mascarilla.
Pero claro, es más fácil limpiarte la conciencia escudándote en que todos lo hacen mal y los que no, mienten, que asumir tu parte de responsabilidad y contribuir a que no muera más gente y el país no se vaya a la quiebra porque «no váis a dejar de vivir», ¿verdad?