Todo esto se lo tienes que decir también a tu pareja. Tus miedos y dudas y habladlo mucho. Mi marido y yo apenas discutíamos y al tener al bebé, por no dormir, parecía que no hacíamos otra cosa que echarnos cosas en cara. Al principio la madre puede ponerse muy posesiva y el padre no sabe cuál es su lugar en la crianza. El bebé además, reclama a mamá. Pero si pasas esa etapa, luego el niño juega con papá y la pareja vuelve a encontrar momentos. Con dos años empezamos a dejar a nuestro niño de vez en cuando durmiendo con los abuelos para ver películas y comer una pizza y hablar de cosas que no fuesen bebés. Además, ahora que el niño empieza con las rabietas, mi pareja y yo hacemos equipo y nos sentimos cercanos. Hemos prometido ir a terapia de pareja si alguna vez la crianza nos sobrepasa. Tener un plan B ayuda mucho.