Mi hermano no fumaba, pero se le iba la pinza demasiado cuando se emborrachaba y todo eran gritos, golpes e insultos.
La ultima vez que se emborrachó de esa manera le estampó una silla a mi padre que, por suerte pudo esquivar. Pero yo llamé a la guardia civil y oye, no le denuncié por mi madre. Pero ya no ha vuelto a beber nunca más, y de eso hace ya tres años.
Yo de ti pedía ayuda, porque tampoco es plan que dejes a tu madre sola con tu hermano.