A nosotros nos ha pasado con nuestro gato. Fueron un par de «ataques» serios y después de descartar en veterinario que fuera un síntoma de un problema físico, hemos aprendido a llevarlo. Generalmente le ocurre cuando viene alguien ajeno o escucha ruidos fuertes. Cuando se dan esos casos lo vigilamos y a la mínima (si se hincha su pelo o cola o si maulla) lo metemos en una habitación para que no vaya a mayores. Si viene algún extraño intentamos que le dé algo de comida para que lo asocie a algo bueno nada más entrar, y si va a haber ruidos se queda en una habitación ese rato. Aún así, si se pone en modo «diablo de tasmania» lo mejor es ponerle una sábana por encima, llevarlo a una habitación cerrada y dejarlo allí unas horas. Nos hemos acostumbrado a tratarlo con mucho cuidado, pero es nuestra familia y no nos planteamos que salga de nuestras vidas. Como última opción consultaría a un veterinario medicación para relajarla, pero no te plantees opciones drásticas si no está enferma. Es cruel y cobarde y ella nunca lo haría.