«Es el padre de mi hijo y claro que quiero tener mi familia con el». Ya que no piensas en ti porque estás anulada como persona, piensa en tu hijo. Piensa en si ésa es la infancia que quieres para él: convivir con un padre maltratador y drogadicto. Piensa en las secuelas que eso deja de por vida. Piensa en lo que significa ser un niño y vivir con miedo, ser un niño y ver que pegan a tu madre (vas lista si crees que no se entera de nada), ser un niño y que se te encoja el corazón cada vez que escuchas la llave girar en la puerta. Tú necesitas un psicólogo y tu hijo un ambiente libre de influencias tóxicas. Piensa, joder. PIENSA.