Cada situación es un mundo.
Yo tuve que irme muy jovencita de casa por la relación con mi familia.
Mis suegros me acogieron en cuanto supieron de la situación y me han tratado siempre como una hija. En cuanto pudimos ahorrar lo suficiente nos fuimos pero siempre les estaré agradecida por acogerme con los brazos abiertos.
Probablemente de no haber sido por ellos yo ahora no podría ni contarlo, no se puede juzgar las situaciones ajenas porque no sabemos por lo que pasan las demás personas.