Si fuera un gato os diría que os calleis y para alante. Pero un perro, por más que no ladre, os van a ver los vecinos sacarlo a pasear, y ahí correis el riesgo de que los dueños o los de la agencia se enteren. No porque el pobre haga nada ni por mala fe de los vecinos, pero un comentario tipo «sí, son unas chicas muy majas, me las encuentro siempre paseando al perro» o cualquier cosa por el estilo, y estáis jodidas…