Mi padre falleció hace un año y no hay día en el que no me haya arrepentido de haberle dicho lo mucho que lo quiero, fue de forma tan inesperada que no pude verle antes de que se fuera, estaba ya en la UCI, entubado y no quise verle para no tener ese recuerdo tan feo de él, así que siempre lo recordaré con su media sonrisa y sus ojos azules como el mar.
Ánimo, nunca se olvida, solo se aprende a vivir sin El.