La decisión es sólo tuya, y no deben importarte opiniones ajenas. En cuestión de lactancia, hay demasiados «jueces» opinando sobre lo que no les importa, a costa de hacer sentir mal a las madres. Por suerte, a mí nunca me afectó lo que pensasen los demás (incluída mí madre) cuando opté por criar a mi hijo a biberón.