Hola, preciosa:
A mí me ha pasado lo que dices. Comencé a trabajar de profesora con 23 años y recuerdo que el director me echó una superbronca por querer entrar a la sala de profes para dejar mis cosas. La jefa de mi departamento tuvo que hablar con él para aclarar el malentendido porque yo me quedé a cuadros.
3 años después los profesores nuevos siguen confundiéndome con una alumna y realmente ya no me importa. Gracias a mi juventud, los alumnos me ven como una figura menos amenazante y no tienen problemas en comunicarse conmigo cuando tienen algún problema que les afecta. Creo que lo que más debe importar es tener claro que tu apariecia no demuestra tu valía. Hay profesores que tiene 50 años y son unos docentes horribles. Así que cuando te confundan de nuevo, di claramente que eres profesora y demuéstrales tu profesionalidad. Un beso, preciosa!