¿Pues sabes lo que te digo? Que yo hablaría con tu compañera de piso y pondría en vuestras estanterías comidas «cebo». Preparáis unos platos irresistibles y que estéis seguras de que los va a coger, y les echáis laxante para caballos. Cuando esté echando los intestinos por el culo ya verás si se le quita la idea de robaros la comida.