Te dará la vergüenza absoluta tratar el tema pero es más sencillo de lo que piensas.
Simplemente siéntate con él o acércate un día y dile que necesitas hablar con él.
Lo primero de todo, disculpate.
Si aceptas que fue un error tuyo el entrar en la habitación sin aviso y que no volverás a hacerlo, él se sentirá más relajado en cuanto a tratar el tema.
Escúchale y sobre todo dejale claro desde un principio que no pasa nada, que puede confiar en ti y que siempre podrá contar contigo si tiene algún problema de manera sexual.
Así se sentirá apoyado y será más fácil abrir el tema con él.