Te entiendo perfectamente. En mi caso son la uñas de los pies, que por herencia me crecen de grosor y son absolutamente horribles. Estuve muchos años sin llevar sandalias hasta que encontré un sitio de pedicura donde me las arreglan y las dejan medianamente “normales” y ahora para mi es algo imprescindible.
Busca, infórmate, trata de encontrar una solución, quizás La Haya y aún no la conoces (como me pasó a mi).
Porque si, lo de aceptarse cada cual como es es muy fácil decirlo desde fuera pero se perfectamente lo que es tener un complejo así y no es tan sencillo. Así que no te rindas e intenta encontrar la manera de resolverlo. Ojalá tengas suerte!