Grábalo, asegúrate de llevar el móvil grabando en el bolsillo la próxima vez que sufras una de sus salidas de tono, y si puede ser más de una vez, mejor. Acude a RRHH o al representante sindical con pruebas que respalden tu testimonio para que no sea tu palabra contra la suya y denuncia su actitud. Tu no tienes la culpa de que sea un misógino amargado y no deberías tener que aguantar lo que estás aguantando. Date cuenta que ya has pasado de plantarle cara a ignorar sus comentarios, que lo planteas como que has decidido pasar de sus gilipolleces pero en realidad te afecta y lo pasas mal. A estas personas hay que pararles los pies, tú no has hecho nada y no tiene derecho a amargarte la existencia. No se lo permitas. Ánimo!!