Yo soy tu madre o tu padre, dejo un piso a mí hija (cualquiera que tengamos una hipoteca sabemos lo que cuesta pagarla), lo pones a nombre de tu pareja (¡de tres años, que es un jeta y un caradura impresionante!), y lo dejáis (incluso aunque ese chico fuera bellísima persona, las probabilidades de que dentro de 10 años lo hayáis dejado diría que son muchísimo más altas de que sigáis), y él se queda con lo que yo dejé a mi hija, y se me partiría el alma.
Te aseguro que tus padres querían que esos pisos se quedaran a tú nombre.