Primero ponte un buen calzado para caminar, dependiendo del terreno por el que vayas para evitar yagas y otros dolores o torceduras, segundo, deja de ir con ellas, que se cabreen cuanto quieran. Miserables, que aún tendrás que agradecerles cada gramo que te quites y justificarán con ellos sus humillaciones hacia ti. Y que la genética es caprichosa, mañana les puede pasar a ellas. Ánimo y pasa de ellas. No te aportan nada.