En mi caso soy yo la que toma medicación, y he de decir que también es increíblemente frustrante no tener libido y cargar con esa idea de que no puedes satisfacer sexualmente a tu pareja.
Pero mi salud mental no me permite dejar la medicación. ¿Qué hago entonces? Pues para mí está claro, no puedo vivir estable sin mi tratamiento, y eso es primordial.
Por suerte, mi marido lo acepta y lo entiende. Sería muy doloroso que él no hiciese por comprender que no es algo que a mí me guste, sino que es por fuerza mayor. Complementamos la relación con otros elementos, y la parte emocional y de soporte mutuo pesa más que la cantidad de sexo que se tenga.
Si para ti es tan importante esa parte, piensa qué quieres hacer. La enfermedad es para siempre, y si no vas a darle apoyo en ese tema sabiendo que el sexo se verá afectado con el tratamiento, no le hagas perder el tiempo.