Cuando de primeras conocemos a alguien se suele intentar causar buena impresión y sacar lo mejor de ti. En unas 3 citas este tío ha sacado ya cosas que a mí parecer son feas y que lo sean del todo o no (eso es subjetivo) no parecen gustarte mucho. A mí me encanta compartir mi vida con gente con la que es fácil llevarse bien. Últimamente valoro la «normalidad» en alguien como un rasgo súper positivo. Antes creía que las personas raras o un poco difíciles eran interesantes y al final eran patrañas.