Yo pienso un poco como tú, las imposiciones sociales todavía pesan, pero es que depende mucho. No es lo mismo vivir en una ciudad grande donde la gente pasa más de como vayas, que ahí da igual que vayas con trenzas en las piernas y la cabeza rapada, a que vivas en un pueblo de 200 personas donde todo dios se conoce y la mitad es familia tuya. Ahí te miran todos y fijamente. Ahí te acabas depilando y si te queda un pelillo ya estás paranoica.