Nosotras hemos hecho lo mismo con mi padre. Mi madre falleció en diciembre, y mi padre tiene casi 80 años. Se resistía, pero le conseguimos convencer y ahora está tan contento y nosotras tranquilas.
De otra forma estaríamos esclavas de él, porque ni sabe ni está en condiciones de hacer nada del hogar.
Siempre, desde que enfermó mi madre, eché en falta ir a ver a mis padres para verles y disfrutarles, no para cuidarles y atenderles. Ahora, aunque le tenemos que hacer cosillas, me siento en el sofá a charlar con él o a ver lo que está viendo en la tele y lo disfrutamos.