Hola chicas, ¿Qué tal va la noche?
Vengo a contaros la experiencia que he tenido al contratar a una mujer para que me echara una mano en casa de mi madre, porque nos ha salvado un poco la vida a todos.
Se llama Viviana, es venezolana y también es la chica más buena que ha pasado por nuestras vidas.
Tiene una vida un poco difícil, se ha venido aquí y ha dejado a toda su familia allí, casi todo el sueldo que le damos lo envía a su país para que su madre y su hija puedan vivir en condiciones, su sueño es que vengan aquí a vivir con ella cuando consiga tener independencia y ya os digo que yo no me muero sin hacerlo realidad.
Ella no lo sabe, pero tenemos un piso viejo de mi madre y lo estoy arreglando para que se vaya a vivir allí y cuando pueda que vengan la niña y su madre a vivir con ella.
No es gran cosa, pero es que ella no tiene nada y a las personas buenas les tienen que pasar cosas buenas, así que voy a poner todo de mi parte para que así sea.
Mi madre se negaba en rotundo a poner a una mujer que la cuidara que no fuera yo, pero yo tengo que llevar mi casa (tengo tres hijos, dos adolescentes y uno casi) y mi día tiene 24h, no 30h como me gustaría.
Mis hermanos son… pues unos jetas, hablando claro. No hacen ni la mitad que yo y encima me dicen que si hago tanto es porque quiero… Mira, los mataba. Ahora bien, la culpa la tiene que los educó así.

El caso es que contra su voluntad metimos a Viviana con mi señora madre, al principio le costó mucho torcer el brazo pero claro… con el cielo que es, ni ella ha podido aguantar siendo borde.
Es cierto que le hace la comida, limpia, hace la compra y demás, pero en lo que de verdad está ayudando a mi madre es en hacerle compañía, desde que falleció mi padre pasaba muchas horas sola y tampoco quería venirse a vivir con nosotros por no molestar… Y ahora son uña y carne, ven novelas juntas, tienen hora de lectura, está enseñando a borda a Vivi… Más feliz no me puede hacer verlas.
Así que nada, vengo a deciros que si podéis y vuestros mayores tienen una paga decente, si conocéis a alguien que os inspire confianza, dad el paso.
A mi sinceramente me da exactamente igual que todo el dinero que tiene mi madre vaya a parar a las manos de Viviana y su familia, si en algo hay que invertir es en calidad de vida y con ella mi madre tiene justo eso: calidad de vida.