Llevo toda la vida trabajando de cara al público y jamás tendré la paciencia suficiente para aguantar a los soberbios como tu cliente, esos que en cuanto no les pones la alfombra roja en la entrada se van a comprar a otro lado. Muy buen rollo y muy cliente fiel, pero muy mal educados.
No sé si sólo es un pesado con los juegos o pretende hablar de más cosas, pero no le permitas lo segundo ya nunca jamás.
Tienes tareas que hacer más allá de atender a la gente, respóndele lo justo y corta con las confianzas, pues con algún malentendido yo he tenido que echar a clientes de mis trabajos porque solo venían a «verme».