A mi marido le encanta ese programa. A mí en cambio me parece una tontería, pero no le digo que no lo vea. En ese rato yo salgo a fumar, me pongo a jugar a mi bola… anda que no hay cosas que hacer que preocuparse de lo que ve el otro en la tele. Nada más faltaría que no puedas ver en tu casa lo que te dé la gana.