Hola, no tengo pareja ni hijos pero te hablaré desde el punto de vista del niño. Mi padre era y es así, nunca tuvo paciencia conmigo y sus planes siempre estaban por delante de todo lo demás. No sé hasta qué punto se implicó en mi crianza, salvo en darme comida, un lugar donde vivir, educación y demás, que por ahí ninguna queja. Pero todo lo demás, lo hizo siempre mi madre. Te diré lo que pasará, y lo que puedes decirle a tu pareja que ocurrirá: para tu hijo, su padre nunca será un referente. Será alguien que está ahí, en su casa, pero que le habla mal, le trata mal, no tiene paciencia con él ni se interesa por sus cosas, y de quien probablemente terminará alejándose, si no huyendo. Si quiere tener alguna relación con su hijo en el futuro, más vale que cambie su forma de comportarse YA. Y por favor, no dejes que le hable así, si lo haces tu hijo pensará que no es alguien que merezca ser tratado con respeto. Una cosa es que cuando el niño haga algo mal se le eche la bronca, lo cual es necesario, y otra que en el día a día se le trate como a un estorbo, como si no valiese nada. Quizás mi comentario no te ayude demasiado, salvo porque aún está a tiempo de cambiar. Sólo te digo que yo tengo recuerdos de aversión hacia él desde muy pequeña, quizás desde que yo tenía 2 años, y aunque quizás no sean recuerdos claros, las emociones no se olvidan (es decir, aún hay tiempo para que cambie, pero puede que menos del que te crees). Mi padre dijo que iba a cambiar muchas veces. Nunca lo hizo. Tengo 30 años y nuestra relación, aunque por cuestiones prácticas no está rota, emocionalmente por mi parte es insalvable.