Al igual que han dicho otras compañeras, yo también he cometido «ese pecado», ir buscando el parecido del bebé cuando la realidad es que a veces están tan mezclados que no se ve claramente a quién se parece, y en tu caso, la metedura de pata y la insistencia en sacar el tema es aún peor. Muchas gracias por sacar este tema porque así es como uno aprende y se reconstruye. Tu texto me sirve para intentar no meter más la pata en el futuro.