Pues por experiencia propia te diré que la única forma de tener una vida normal y volver a respirar sin miedo ‘a liarla’ es sacarla de tu vida. No por ser la que te parió puede hacer contigo lo que le da la gana. La mia tenía transtorno límite de la personalidad y narcisismo. Un verdadero suplicio vivir con ella. A Dios gracias: muerto el perro, se acabó la rabia.