Mi ex era así. El se justificaba con que el móvil era personal e intransferible y que no le daba la gana que nadie lo controlara. Un día le cogí las vueltas y le miré el móvil. Tal y como sospechaba era infiel con su compañera de trabajo, la misma que el juraba y perjuraba que era como una hermana.
Le dio la vuelta a la tortilla de que la culpa era mía por espiar y de que yo también podría ser infiel porque por aquel entonces yo daba clases particulares a niños e iba a las casas.
Fueron años muy tormentosos y ya lo tengo claro: a la mínima sospecha, Next.