Mi madre me tuvo con 48 añazos y mi padre 52, y ya tenían un hijo de 26, otro de 27 y cuatro nietos, y no pasó nada. Ahora tengo 27 y ellos son bastante mayores pero han cuidado su salud al máximo para verme crecer y han podido acompañarme en muchísimos momentos importantes de mi vida.
Estoy muy orgullosa de los padres que tengo porque aunque no eran tan jóvenes como los demás supieron adaptarse a mi mundo y no al revés. Cambiaron muchas cosas de su mentalidad y me dejaron vivir, decidir siempre por mi misma y estar ahí apoyándome.
La edad es solo un número y los hijos solo quieren que sus padres les quieran y apoyen. Yo recuerdo a mi madre, más mayor que todas las demás, yendo al colegio a verme en TODAS las actuaciones, al instituto, a la universidad y era algo que me FLIPABA… Recuerdo salir los fines de semana también con mi padre llevándome en la bicicleta por los parques, a la playa o a los zoológicos. Al fin y al cabo eran padres como otros cualquiera pero con una edad y perspectiva de la vida distinta. Mi padre, siempre dice que gracias a mi ellos han tenido otro tipo de vejez, más animada y menos sola y yo me siento muy feliz por ello.
Espero que esta opinión desde el otro lado te sirva. Ojalá que tengas hijos y seas tan feliz como lo he sido yo con mis padres. Muchos besos y mucha suerte.