Hola,
Ante todo mucho ánimo. Yo he pasado por algo parecido (y he roto con mi pareja) y entiendo cómo te sientes. Él nunca había sido especialmente delgado y nunca me había importado. Sin embargo, en el último año comenzó a «dejarse». Y no sólo en lo físico, lo físico es un reflejo de su interior. Intenté que despertara un poco, le dije que necesitaba que volviéramos a hacer cosas juntos, salir, pasear, hacer lo que fuera en lugar de ser dos sellos en el sofá. Dejó de atraerme, no sólo por su físico, sino por la poca preocupación por todo (porque una cosa es engordar y otra muy distinta «abandonarse»). Incluso hubo días que su olor corporal no era el adecuado y pese a decírselo (con lo incómodo que es eso), no conseguía que se duchara, eso sí pretendía tener sexo conmigo. Yo te diría que hablaras con él, pero más que sobre su peso, centrándote en su «dejadez» para intentar averiguar qué le está pasando. Yo no conseguí arreglar lo mío, tal vez tú puedas arreglar lo vuestro.