Me alegro por tu felicidad. Leyendo tu mensaje me suena a «mira los que un día fueron unos hijos puta conmigo y ahora son unos muerto de hambre, y yo la mejor». Y tampoco es eso, porque te conviertes con esos pensamientos en ellos. Para ser feliz no hay que alegrarse de la desgracia del otro, o como tú dices, que no le vayan tan bien como a ti. Ellos están en su pueblo porque quieren, y tienen hijos porque quieren. Cada persona se adapta e intenta ser feliz en la vida que elige. Yo tengo una carrera, máster y una empresa en verano, y he vuelto a mí pueblo. No quiere decir que porque siga aquí soy menos feliz. Sé lo que es vivir en una ciudad, he vivido 7 año en una. Y soy más feliz en un pueblo. Y no digas muy alto, «tengo muy buena vida por delante», porque la vida cambia de un día para otro, y la ostia puede ser terrible. Un saludo y más humildad.