A ver, porque las cosas no son tan sencillas. Cuando las suegras son tan gilipollas, los hijos «normalizan» esos desplantes porque es lo que han visto toda la vida… y prefieren ignorarlas para evitar el conflicto… Lógicamente nosotras no. Yo estoy pasando por la versión futura, en la que le pegué el corte, ¿y piensas que ella rectificó y pidió perdón? Para nada. La cosa fue a peor, acabamos al grito pelado, mi marido se vio en medio, y aunque me dio la razón y le dijo a su madre que parara, que lo que hace está mal, ella lógicamente se lo ha pasado por el forro y hace lo que le da la gana, con lo cual, cuando tengo que verla, me hago la muerta, si me habla digo que sí con la cabeza y me voy a otro lado… Porque ni yo voy a pasar por el aro, ni ella va a cambiar… Y no puedo exigirle a mí marido que haga más de lo que ya ha hecho.