Más allá del debate de si la autora es o no una «princesita», creo que el problema son las expectativas que tenemos sobre nuestras parejas. Dejemos ya de pensar que nuestra pareja va a ser igual que nosotras, porque cada persona es un mundo y quizás estás con una persona que es mucho menos detallista que tú, y no quiere decir que te quiera menos o se preocupe menos que tú por ella, sino que hay gente que no le nace y nadie tiene que sentirse obligado a hacer algo que no le nace. No puedes hacer cosas por tu pareja para que ella haga lo mismo por ti. Tú haz lo que te nazca y deja que la otra haga lo mismo, porque seguramente si tú dejas de ser tan detallista, a esa persona tampoco le va a importar. Y si le importa, pues sí que deberás replantearte con qué tipo de persona estás. Pero vamos, yo no le pediría a mi pareja que viniera a por mí a no ser que le naciera a ella (exceptuando casos puntuales), y de hecho, si le saliera muy a menudo, le diría que no viniera todas las veces, porque me sabría mal por ella.