Entiendo dónde está el problema pero no entiendo qué necesidad hay de ir a una terapia psicológica. Hace años que se lucha por que entendamos y hagamos entender que la maternidad no es un derecho ni una obligación, es una opción. Y como opción, es tan válido tanto querer hijos como no quererlos. Ir a un psicólogo para entender por qué no quiero tener hijos me parece que es medicalizar y convertir en un trastorno o desajuste algo que simplemente es una situación vital normal. Y, desgraciadamente, cada vez se hace más a menudo y con más cosas. Que un miembro de la pareja quiera hijos y el otro no, es un tema complicado que necesita hablarlo entre los dos, porque puede ser que hayan dejado de compartir un proyecto vital (o quizás no). Y no estoy de acuerdo con que no lo han hablado lo suficiente al inicio: es cierto que quizás no lo hicieron, pero eso no quiere decir que se hubiera eliminado el problema porque las personas pueden cambiar a lo largo de la vida. Lo adecuado es cambiar en la misma dirección y, si no, hay que pararse y replantearse la situación. Pero ni veo la necesidad de psicólogo ni el «ya sabías dónde te metías cuando no lo hablaste al principio.»