Una vez me hicieron una pregunta, simple, la verdad es que mucho, pero hay que parar a pensar bien y de verdad.
Así que ahora te la voy a hacer yo a tí.
¿Te vale la pena llorar día sí día también por algo que no está en tu mano?
Realmente parece una pregunta tonta, pero en mi caso funcionó dar vueltas a una pregunta que a simple vista parece tonta y válida con un sólo «si o no», y créeme que hay mucho más que eso.
Un abrazo enorme.