Pues yo creo que hay dos tipos de infieles: el que tiene a una amante, compagina a esta mujer con su esposa, y no quiere dejar a ninguna de las dos.
Le da morbo tener esa aventura, hay mucho sexo sin rutina, sin lo cotidiano, es excitante.
La esposa es lo seguro, lo estable, lo cómodo, lo necesario. Y así lo tienen todo.
Y por otro lado, están los que necesitan estar con mujeres nuevas, y pasan de unas a otras por pura diversión, por puro placer. Para ellos es solo sexo. No hay más. Nunca dejarían a su esposa ni quieren una sola amante.
Y habría un tercer caso, que es cuando son infieles con una sola mujer o varias, y el motivo es la insatisfacción que su vida les genera. No son felices. Ya no quieren a sus esposas, si es que alguna vez lo hicieron. Y pagan esa amargura con ellas y hasta con los hijos. Y son cobardes, irresponsables e inmaduros y por eso no dan el paso de ser honestos y pedir el divorcio.
En cualquier caso, es una pena que existan hombres así porque no es justo para las mujeres que se cruzan en su camino.