Yo creo que les chirría porque realmente no son tuyos, sino que parece que vas más a la casa familiar a ver a los perros que a tu familia. Aunque no seré yo la que te diga si eso es malo, puesto que hace años me ocupé de una yegua a la que llegué a querer más que a familiares. Y no, no era mía, sólo era una yegua a la que nadie hacía caso donde yo trabajaba y tuvimos una conexión muy fuerte. Sufrí muchísimo cuando la vendieron, al fin y al cabo no era mía, pero la cuidé a diario durante años. Habrá quien lo llame obsesión. Yo la consideré parte de mi vida y le di el tiempo que consideré que se merecía, y jamás me he arrepentido. Un animal es leal hasta la muerte… Y el tiempo que pasé con ella, fue un lujo. No considero que me perdiera cosas, porque yo estaba donde quería…