Flipo con los comentarios. A mí no me gustaría que mi camarera oliera mal, o que se sacará un moco delante de mí, que llevara las manos sucias o qué metiera el pelo en lo que me voy a comer. Pero ¿¿¿no ir a un bar porque la camarera no se depila??? Así está el mundo, luego nos extrañamos.