Menudo par de insensibles que tienes por hijos. Y me quedo ahí porque sé que lo que se diga de ellos te afectará y por supuesto no quiero eso. Ellos ya son mayores para entender que tienes todo el derecho del mundo a hacer lo que quieras con tu vida y que las decisiones no las tomas dependiendo de si a ellos les gustan o no, así que la solución al dilema es fácil: haz lo que te haga feliz.