Ambos 29. Por sorprendente que parezca, empezamos a hablar en Tinder. Habíamos coincidido un año antes en un entorno laboral, y ninguno de los dos se atrevió a dar el paso. Y al vernos en la app no nos lo pensamos dos veces. Yo me sentía igual que tú. Sentía que era imposible por mi rutina conocer a gente nueva y por eso me hice un perfil en Tinder. Me entretenía, a veces sólo tenía conversaciones interesantes, a veces un café agradable y a veces algo más. Pero sobre todo, a veces me encontraba con gente a la que conocía de vista y con la que nunca había hablado porque no eran de mi entorno. Creo que eso está genial.