Hay una parte de suerte de estar en el lugar oportuno en el momento oportuno, pero aún así la ocasión hay que buscarla, jugando bien las cartas y siendo lanzada. Obviamente el ambiente en el que te rodees hace que tengas mayor o menor probabilidad.
También es importante saber qué ofreces tú a la otra persona (tanto como saber qué esperas del otro), sino será difícil que despiertes su interés.
Como consejo, si en la primera cita como máximo referente de su sexo le expones el nombre de un criminal, pues es probable que salga corriendo ante tanto tópico y prejuicio.