Una cosa os voy a decir, desde la experiencia de la delgada y de gorda. Desgraciadamente todas tenemos que hacernos una armadura dura, seas como seas. Incluso si eres hombre, aunque menos. Hijos de puta los hay siempre. Esos que te intentan hundir siempre, seas Beyoncé o gracias morales. Lo único que nos salva es el amor. El amor propio. Saberse, quererse, conocerse y amarse. Me suda la polla lo que nadie diga de mi. Solo mi opinión me importa. Y es difícil. Pero tengo comprobado que cuando te sientes así, da igual lo demás. En chándal, sin duchar y con la autoestima donde debe estar soy imparable. Con mis kilos, mía arrugas y lo que sea. Usad vuestro tiempo y energías en querernos y el mundo es vuestro. Y mío.